Rapaces que vuelan en el día y en la noche (Libros salvajes)

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de Paul Böhre (Autor), Joris De Raedt (Ilustrador)

Desde el comienzo mismo de la civilización, las aves rapaces han cautivado nuestra imaginación, a veces reverenciadas como dioses y otras veces temidas como demonios. Las rapaces nocturnas, silenciosas habitantes de las tinieblas, con su canto lúgubre y funerario, fueron vinculadas a menudo con espíritus y otras criaturas malignas; las rapaces diurnas, monarcas del zarco cielo, fueron asociadas por muchos pueblos y culturas con la clarividencia e incluso se las creía capaces de conocer nuestro futuro. Siempre majestuosas, asombrosas en su dominio de los vientos, depredadoras de una precisión inconcebible para los torpes seres humanos y portadoras de un hálito inextinguible de misterio, las aves rapaces nos fascinan y nos obligan a elevar la vista tratando de descifrar el color o la forma de sus plumas, o de imaginar cómo sería contemplar el vasto mundo desde la soberanía que ellas detentan.